¿Proteínas vegetales o animales?

Que el cambio es una constante en todo lo que nos rodea y en nosotros mismos es algo que ya conocemos de sobra, aunque a veces nos cueste aceptar. No seríamos lo que somos si la sociedad no hubiese cambiado-evolucionado.  Ha cambiado nuestra forma de vivir, de relacionarnos con el mundo, nuestra forma de alimentarnos, nuestra genética, han cambiado nuestras enfermedades, la forma en que nacemos y morimos, e incluso el por qué.

Es muy interesante observar cómo ha ido cambiando nuestra forma de alimentarnos a lo largo de los años o como cambia de un lugar a otro, incluso de una persona a otra. La forma en que nos alimentamos viene determinada por muchas cuestiones, desde el clima de la zona en que vivimos hasta el poder adquisitivo que tenemos. Y muchas veces está influenciada por modas, o por intereses de las industrias alimentarias.

Uno de los pasos más importantes hacia la evolución que el mundo desarrollado está dando, es el cambio que se está produciendo en la manera de alimentarse. Perdimos las buenas costumbres con el desarrollo de la economía y poco a poco empezamos a recuperarlas. Cada vez aparecen más estudios que relacionan las enfermedades con una mala alimentación e incluso con tipos de alimentos concretos.

Cuando surge un gran debate alrededor de algún alimento, suele ser porque ese alimento lleva generaciones y generaciones siendo importante en nuestra alimentación y si los cambios cuestan, cambiar una creencia tan arraigada como esa, es misión casi imposible. Es el caso de las proteínas animales. Las proteínas son nutrientes esenciales para nosotros porque contienen los 8 aminoácidos que nuestro cuerpo no produce por él mismo y que necesita. Son las que crean nuestros tejidos, huesos y órganos. Además, han sido desde siempre la base de nuestra alimentación, porque la ganadería ha sido el motor de la economía en muchos lugares y por muchos años. En muchas épocas, la carne y el pescado han sido indicativos de riqueza, también las enfermedades ocasionadas por su consumo excesivo, como la gota.

Nuestro cuerpo necesita una cantidad específica de proteínas y sólo asimila lo que necesita. Lo que sobra, va a tener que realizar un sobre esfuerzo para eliminarlo o almacenarlo porque no pueda desecharlo. A esta circunstancia se asocia la acidificación del organismo y el desarrollo de algunas enfermedades como el cáncer. (Libro “El estudio de China”)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) necesitamos entre 0.8 y 1 GR de proteínas por KG de peso corporal. Y recomienda que la mitad de estas proteínas provengan del mundo vegetal.

Esto no se cumple en la mayoría de los casos, en los que lo normal es superar la cantidad de proteínas y consumir sólo de fuentes animales. Y es que, aun se desconoce que podemos obtener proteínas de fuentes vegetales, y que son mucho más beneficiosas.

Proteínas animales:

Debilitan la flora intestinal al descomponerse en los intestinos en forma de putrefacciones.

Vienen acompañadas de grasas saturadas y colesterol en exceso

Producen mucha urea, que eleva el ácido.

Aumentan la acidez en la sangre, lo cuál a su vez produce desmineralización y descalcificación.

Contienen muchas purinas, que sobrecargan en exceso el cerebro y el corazón

También sobrecargan el hígado y los riñones

Son escasas en vitaminas, minerales y antioxidantes

Carecen de fibra.

En alimentos no biológicos llevan abundantes hormonas y restos de antibióticos

Las proteínas animales se consideran de un alto valor biológico porque contienen los 8 aminoácidos esenciales que necesitamos. También son una fuente de vitamina B12.

Proteínas vegetales:

Son más fáciles de digerir.

Remplazar la proteína animal por vegetal puede reducir el colesterol.

En los intestinos se fermentan y no se pudren como la carne, por lo que conservan su vitalidad más tiempo.

Cargan menos el hígado y los riñones.

Contienen menos grasas y son insaturadas.

Hay fuentes de vitamina B12 en el mundo vegetal, como algunas algas, el tempeh o el hongo shiitake disecado.

A las proteínas vegetales no se les ha dado su lugar por no contener los 8 aminoácidos esenciales, pero se consiguen combinando varias proteínas diferentes. En una misma ingesta podemos consumir legumbres y arroz por ejemplo, y tendremos la proteína completa sin los efectos nocivos de la carne.

Es muy importante conocer todos los aspectos de un alimento y las opciones que tenemos antes de comer por moda o por alguna creencia que no nos pertenece. Esto es comer de forma consciente.

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